Nuevo Portal Web
todo sobre 
Espritualidad

Los Conflictos en el aula

LOS CONFLICTOS EN EL AULA


por M陋 Angeles Hernandez Prados

Introducci贸n


Una de las principales preocupaciones de los educadores en las instituciones escolares ha sido, y a煤n contin煤an si茅ndolo, las cuestiones relacionadas con la indisciplina escolar. Por eso, el profesorado ha dedicado mucho esfuerzo y
energ铆a para velar por el cumplimiento de unas normas, por el mantenimiento del orden, por hacerse respetar, etc. En definitiva, los profesores tratan de gozar de la autoridad suficiente para poder garantizar un buen funcionamiento del aula, poder controlar el comportamiento de sus alumnos y conseguir que 茅stos les obedezcan, preferiblemente de modo sumiso, sin rechistar.
Probablemente nos equivoquemos, como proclama Puig Rovira (1997) al
desear que nuestras aulas sean una balsa de aceite y todo se encuentre bajo control, pues la ausencia de conflicto puede ser se帽al de estancamiento e incluso regresi贸n, ya que todo cambio implica necesariamente pasar por una situaci贸n de conflictividad.

Los te贸ricos de la educaci贸n reconocen que el modelo del docente autoritario en las aulas conlleva a una situaci贸n inadecuada para garantizar el buen aprendizaje y desarrollo personal, social y emotivo de los alumnos, pues Los tradicionales esquemas de ense帽anza, concebidos desde la perspectiva del docente, est谩n saturados de relaciones autoritarias e inflexibles y descontextualizadas de los acontecimientos sociales, econ贸micos y pol铆ticos. (Uribe, Casta帽eda y Morales,1999, 22).
A pesar de todo, son muchas las escuelas que
todav铆a funcionan desde la pedagog铆a tradicional, manteniendo estos modelos obsoletos, anticuados para las caracter铆sticas socio-culturales del presente, contribuyendo de este modo a generar en los escolares: descontento, desmotivaci贸n, aburrimiento, alejamiento de la realidad escolar, rebeld铆a, rechazo hacia las normas escolares, etc. todo esto depara a su vez en un aumento de las situaciones disruptivas y de violencia en la escuela.

En definitiva, la convivencia en las escuelas no es todo lo deseable que se quisiera y as铆 lo ponen de manifiesto los datos derivados de las investigaciones sobre violencia escolar (Cerezo, 1997; Ortega,1994, Defensor del Pueblo, 1999; etc.). Realmente la escuela no es un lugar de encuentro donde se acoge, acepta y respeta al otro (al diferente), por el contrario, es un espacio delimitado por un muro en el que el alumno debe permanecer ocho horas diarias y en el que el profesor debe velar por el mantenimiento del orden y garantizar un modelo de ense帽anza adecuado a los alumnos. Todo esto unido al abandono de los padres de sus obligaciones educativas con los hijos, la desmotivaci贸n de los alumnos y la excesiva burocratizaci贸n de los centros escolares, est谩n contribuyendo al deterioro de la convivencia en los centros, donde los insultos, las amenazas, las peleas, el rechazo, la marginaci贸n, etc. se est谩n convirtiendo en algo habitual y com煤n. Con este panorama de conflictividad, indisciplina y violencia escolar que se manifiestan cada vez m谩s frecuentemente en los centros escolares espa帽oles, sobretodo en los niveles de la Educaci贸n Secundaria Obligatoria, la vida escolar se vuelve inc贸moda para todos los miembros de la comunidad escolar y poco o nada adecuada para el buen desarrollo de los procesos de ense帽anza-aprendizaje.


1. 驴Qu茅 entendemos por conflicto?


Antes de
comenzar a describir el estado actual de los conflictos en la educaci贸n escolar, se hace necesario delimitar que se entiende por conflicto escolar, dado que la amplia investigaci贸n existente sobre el tema da lugar a confusiones. Entre los t茅rminos utilizados podemos encontrar: agresividad, violencia, conflictos, intimidaci贸n, bullying, vandalismo, conductas antisociales, conductas disruptivas, problemas de convivencia, etc. siendo com煤n la tendencia a utilizar indiscriminadamente conflicto y violencia como si de sin贸nimos se tratasen.
Sin embargo,
no es
legitimo asociar conflicto con violencia, porque mientras el conflicto responde a situaciones cotidianas de la vida social y escolar, en la que se dan enfrentamientos de intereses, discusi贸n y necesidad de abordar el problema, la violencia es una de las maneras de enfrentarse a esa situaci贸n (Etxeberr铆a, Esteve y Jord谩n, 2001, 82).


Existe una
relaci贸n entre conflicto y violencia, pero no es bidireccional. Podemos afirmar que la violencia siempre va acompa帽ada de nuevos conflictos, pero el conflicto no siempre entra帽a situaciones de violencia, pues los seres humanos disponemos de un amplio abanico de comportamientos con los que poder enfrentarnos a las situaciones de confrontaci贸n de opiniones e intereses con los otros, sin necesidad de recurrir a la violencia (Hern谩ndez Prados, 2002).
Los conflictos tienen mayor envergadura que la violencia, pues las situaciones de
conflicto que son vivenciadas por las personas son m谩s numerosas que las situaciones de agresividad-violencia. Adem谩s, las personas que recurren a la violencia extrema, a la violencia gratuita, suelen ser propias de una minor铆a pr贸xima a la delincuencia.


Para Grasa (1987), el
conflicto supone la pugna entre personas o grupos interdependientes que tienen objetivos incompatibles, o al menos percepciones incompatibles. Desde una perspectiva 茅tica, el conflicto podr铆a definirse como una situaci贸n de enfrentamiento provocada por una contraposici贸n de intereses, ya sea real o aparente, en relaci贸n con un mismo asunto, pudiendo llegar a producir verdadera angustia en las personas cuando no se vislumbra una salida satisfactoria y el asunto es importante para ellas (Cortina, 1997).


La
violencia podr铆a definirse como la forma oscura e inadecuada de enfrentarse a los conflictos, recurriendo al poder, la imposici贸n y la anulaci贸n de los derechos del otro para conseguir salir proclamado vencedor en el enfrentamiento. La violencia no puede ser negociada, no puede establecerse acuerdos sobre el tipo de violencia que est谩 permitida y el tipo de violencia que resultar谩 condenada en un centro escolar, no puede justificarse cuando esta bien o mal empleada la violencia, etc. Esto es algo en donde los profesores no pueden mostrase flexibles, pues la violencia es un fen贸meno que debe ser erradicado y denunciado de inmediato. Las conductas violentas no deben tener cabida en los centros escolares, por eso requieren de una lucha conjunta de todos los miembros que forman la comunidad escolar, empezando por los padres y profesores y terminando por los propios alumnos.

Por el contrario, en los procesos que permiten gestionar el
conflicto de forma positiva se contempla la posibilidad de negociar, establecer acuerdo y compromisos, empatizar con el otro, comprender su postura, etc.

Por otro lado, mientras que la violencia es consecuencia de un aprendizaje, el conflicto es inherente al ser humano, forma parte de su propia naturaleza, de su estructura b谩sica y esencial que le permite madurar y desarrollarse como persona. Por lo tanto, debemos evitar dejarnos llevar por las publicaciones sensacionalistas que demandan una soluci贸n inmediata a este problema, pues el conflicto es un aspecto humano que no podemos destruir o hacer desaparecer de la realidad escolar. En este sentido podemos afirmar que el conflicto es inevitable, a la vez que necesario en las vidas de las personas, pero lo que si se puede evitar es la manifestaci贸n de una respuesta violenta como v铆a de soluci贸n a los problemas que se nos plantean. Las personas pueden ser educadas para controlar su agresividad (autocontrol), para que reflexionen antes de actuar y puedan optar por otras v铆as alternativas que permitan gestionar el conflicto a trav茅s del dialogo y del respeto.


Adem谩s, el
conflicto forma parte de la convivencia humana y constituye una fuente de aprendizaje, desarrollo y maduraci贸n personal, ya que la persona debe poner en marcha una serie de mecanismos que favorezcan una gesti贸n positiva del mismo. De acuerdo con Ortega (2001, 10) existe una demonizaci贸n del conflicto que los asocia indiscriminadamente a conductas no deseables, a veces delictivas.

Pero el
conflicto es tambi茅n confrontaci贸n de ideas, creencias y valores, opiniones, estilos de vida, pautas de comportamiento, etc. que en unas sociedad democr谩tica que se rige por el di谩logo y la tolerancia, encuentran su espacio y 谩mbito de expresi贸n. Cuando el conflicto se asocia exclusivamente con las respuestas agresivas y violentas que los sujetos manifiestan ante los problemas que se le platean, se percibe como algo negativo que debemos evitar y resolver, anulando toda posibilidad de desarrollar y aplicar en los centros programas donde se eduque a partir del conflicto. Debemos romper con el mito de que el conflicto siempre es negativo, formando al profesorado para que pueda gozar de las destrezas adecuadas que le capaciten para educar a los alumnos desde el conflicto entendiendo 茅ste como algo positivo que aporta nuevas experiencias de aprendizaje, que permite poner en relieve distintas opiniones, que es generador de conocimiento, que permite conocer nuevas alternativas a los problemas, etc,.


Seg煤n Vazquez (2001) el
conflicto tambi茅n presenta un car谩cter imprevisible, pues resulta muy dif铆cil poder prever el momento en el que aparecer谩 un nuevo conflicto, la gravedad del mismo, los cambios cualitativos y los efectos traum谩ticos que originar谩 el conflicto a las personas implicadas, etc. Por otro lado, cabe resaltar el car谩cter global del conflicto, entendido como el alcance generalizado y universal que los conflictos locales est谩n teniendo gracias a la difusi贸n que de ellos se hace a trav茅s de los medios de comunicaci贸n.

De forma ir贸nica V谩zquez G贸mez (2001) hace
referencia a este aspecto cuando expone la situaci贸n de ceguera espacial a la que se encuentran expuestas algunas personas, resaltando la ingenuidad de quien parece sentirse m谩s o menos seguro por el hecho de que los conflictos escolares en nuestro pa铆s se dan m谩s agudamente en aquella ciudad, en esa barriada alejada o en un determinado centro educativo al que, por fortuna, yo no env铆o a mis hijos.


Para
finalizar resaltar que el conflicto escolar, al igual que los sucesos violentos requieren un an谩lisis multicausal de los factores que intervienen en el origen de estos comportamientos. En este sentido el Informe del Defensor del pueblo sobre violencia escolar contempla que el maltrato entre iguales, que se produce en la escuela, tampoco puede explicarse s贸lo mediante las variables relativas al propio centro. Junto con los factores m谩s relacionados con el medio escolar y con el grupo de amigos, existen otros factores sociales y culturales implicados en el fen贸meno cuyo conocimiento permite la comprensi贸n del mismo en toda su complejidad (Defensor del pueblo, 1999, 30)


2.
Estado de los conflictos en las escuelas espa帽olas


Desde que los medios de comunicaci贸n, guiados por su
perspectiva sensacionalista y comercial, centraron su atenci贸n en las situaciones de violencia que tienen lugar en las escuelas, en la falta de disciplina y de autoridad de los profesores, en los problemas de convivencia, etc. Se ha abierto la caja de Pandora de una manera brutal, despertando la voz de alarma social. 驴Todo est谩 mal en las escuelas? 驴se encuentran los alumnos y los profesores en peligro en los centros escolares? 驴contribuye las escuelas a generar peque帽os matones o delincuentes? Ha llegado el momento de investigar la realidad de los centros educativos para determinar hasta que punto es real la situaci贸n que se describen en los medios de comunicaci贸n.


2.1.Indice de conflictividad

La mayor铆a de los estudios sobre la conflictividad escolar no se plantean un registro de la incidencia de la conflictividad, es decir, detectar el n煤mero de veces que los alumnos interrumpen al profesor, n煤mero de veces que un alumno se levanta de su sitio sin pedir permiso, saber cuantos enfrentamientos de ideas o discusi贸n se han producido entre los alumnos, contabilizar el n煤mero de veces que un alumno difiere de las ideas del profesor, el n煤mero de veces que se ha resuelto satisfactoriamente el problema, etc. De manera que el conflicto no esta siendo investigado desde su globalidad, sino que esta siendo abordado desde una visi贸n parcial del mismo, ya que las investigaciones no se centran en estudiar la perspectiva positiva del conflicto, sino que por el contrario, los estudios se centran en registrar el numero de veces que los conflictos son resueltos de forma violenta en los centros escolares, el tipo de respuesta conflictiva que se manifest贸, el lugar donde se llev贸 a cabo, la gravedad que perciben los alumnos de este tipo de situaciones, etc.


Seg煤n los datos que se contemplan en el
Informe del Defensor del Pueblo (1999) sobre la percepci贸n que tienen los alumnos de la incidencia de los comportamientos violentos en el centro escolar demuestran que la mayor铆a de los alumnos se consideran testigos de situaciones de violencia, mientras que una minor铆a est谩n implicados directamente en las din谩micas de agresi贸n victimizaci贸n, siendo mayor el numero de agresores que el de v铆ctimas. Del mismo modo, en el estudio llevado a cabo por el grupo de investigaci贸n GICA en la Comunidad Valenciana revela que la mayor铆a del alumnado se considera competente moralmente y capaz de resolver sus problemas y conflictos sin recurrir a la violencia, s贸lo una tercera parte de los mismos emplear铆a la violencia como mejor recurso en algunas ocasiones, pudiendo ser preocupante que un 5% de los alumnos no respeten en absoluto al profesor, se peleen con los compa帽eros sin buscar otra v铆a de soluci贸n a los problemas, se reconozcan claramente intolerantes y no piensen en el da帽o que ocasionan a los dem谩s (Garc铆a L贸pez y Mart铆nez C茅spedes, 2001).

En cuanto a la percepci贸n que los profesores tienen del 铆ndice de conflictividad-agresividad en los centros escolares, en general se cree que 茅stos se dan con una menor frecuencia que la indicada por los alumnos. Adem谩s, no se incluye como uno de los principales problemas escolares, no es algo que preocupe excesivamente a los profesores, porque en realidad no se trata de un fen贸meno generalizado. Sin embargo, son conscientes de la necesidad de educar en valores, en unos comportamiento valiosos que garanticen una sana convivencia entre escolares, entre profesores y entre esocalres-profesores.


2.2.Tipos de conflictos

Resulta complicado poder realizar un estudio comparativo de la percepci贸n que tienen los alumnos del tipo de comportamiento conflictivo que impera en las escuelas, cuando cada investigaci贸n cuenta con una clasificaci贸n de los conflictos distinta. El estudio nacional realizado por el Defensor del Pueblo contempla la clasificaci贸n de los conflictos que se muestra en la tabla I, siendo las conductas violentas menos graves, como la agresi贸n verbal y la exclusi贸n social, las que presentan una mayor incidencia en los centros escolares, seg煤n los alumnos agresores y los alumnos victimizados. Por otro lado, los alumnos m谩s violentos consideran que las conductas de abuso, de pegar y maltratar a otro f铆sicamente se cometen con mayor frecuencia de lo que las perciben las v铆ctimas. En cuanto a la opini贸n del resto de compa帽eros que son testigos de las agresiones se ha podido comprobar que las conductas de agresi贸n verbal, a excepci贸n de hablar mal de los otros, se perciben con menor incidencia que las declaradas por los agresores y v铆ctimas.

Maltrato f铆sico

- Amenazar con armas (directo)

- Pegar (directo)

- Esconder cosas (indirecto)

- Romper cosas (indirecto)

- Robar cosas (indirecto)

Maltrato verbal

- Insultar (directo)

- Poner motes (directo)

- Hablar mal de alguien (indirecto)

Mixto (f铆sico y verbal)

- Amenazar con el fin de intimidar

- Obligar a hacer cosas con amenazas (chantaje)

- Acosar sexualmente

Exclusi贸n social

- Ignorar a alguien

- No dejar a alguien participar en una actividad

En cuanto a la percepci贸n que tienen los alumnos de la comunidad valenciana del comportamiento de sus propios compa帽eros, el 84% creen que el comportamiento conflictivo m谩s frecuente es el de molestar y no dejar dar la clase, el 45% perciben que los insultos hacia el profesor tambi茅n son una conducta frecuente en las aulas. Adem谩s, algo m谩s de un tercio de los encuestados considera que hay alumnos agresivos y violentos en su clase y el 27% afirman que existen din谩micas de intimidaci贸n entre sus compa帽eros.


2.3.Lugares

En lo referente a la percepci贸n que tienen los alumnos del lugar donde suelen cometerse los actos de violencia, el informe del Defensor del Pueblo contempla el lugar donde con mayor frecuencia se manifiesta cada una de las situaciones violentas expuestas anteriormente. De manera que el patio es el lugar donde suelen producirse las peleas, las agresiones f铆sicas directas, aunque este tipo de conductas tambi茅n tienen una fuerte presencia en la clase. Por otro lado, el aseo es el lugar id贸neo para esconder cosas y los alrededores del centro para amenazar con armas. Sin embargo, el lugar donde suelen cometerse con mayor frecuencia insultos, poner motes, acosar sexual a alg煤n compa帽ero/a, romper o robar cosas es en el aula, resultando curioso que el lugar donde se supone que debe haber mayor vigilancia es donde se de una mayor variedad de situaciones conflictivas. Estos datos difieren mucho de los obtenidos por el grupo Gica de Valencia, ya que el lugar donde se suelen cometer las peleas es en los alrededores del centro escolar, al menos as铆 lo cree un 42% de los encuestados frente al 12% de los alumnos que componen la muestra del informe del defensor del pueblo. El segundo lugar m谩s conflictivo es el patio, mientras que los pasillos y los aseos son de los lugares m谩s seguros del centro.


2.4.Genero

La mayor铆a de los estudios de conflictividad-agresividad coinciden en resaltar la relaci贸n que existe entre la manifestaci贸n de conductas violentas y el genero, de modo que los alumnos que suelen pelearse, amenazar a otros, robar cosas, poner motes, insultar, acosar sexualmente, etc. son de sexo masculino, tan solo en un tipo concreto de conducta violenta sobresalen las chicas y es en la forma de excluir a los otros difundiendo rumores inciertos, hablando mal de los otros, ignorando, etc. Por lo tanto, como afirman muchos autores (Cerezo, 1997; Olweus, 1998, etc), las formas de agresi贸n directa suelen ser t铆picas de los chicos, mientras que las formas de agresi贸n indirecta y psicol贸gicas suelen ser m谩s com煤n en las chicas.

Para concluir este apartado, me gustar铆a resaltar que los datos de los que disponemos, a pesar de no ser tan alarmantes como en otros pa铆ses, nos permiten determinar y justificar la necesidad de elaborar programas educativos que contribuyan a que estas situaciones de agresividad desciendan considerablemente llegando a desaparecer de los centros escolares.

3. Propuestas pedag贸gicas para la intervenci贸n

En este apartado no se trata de ofrecer todo un recetario de actividades para que el profesor las aplique en su aula, pues las situaciones de conflictividad escolar var铆an seg煤n las caracter铆sticas del centro, seg煤n el nivel educativo y seg煤n las caracter铆sticas propias del grupo aula y el clima establecido. En definitiva, son las caracter铆sticas personales y situacionales del colectivo de alumnos los que van a determinar la selecci贸n y concreci贸n de actividades. Adem谩s, las necesidades son distintas seg煤n la realidad escolar, por eso los materiales did谩cticos que elabora un profesor se quedan obsoletos en breve, siendo poco 煤tiles para grupos posteriores. Por otro lado, la elaboraci贸n de materiales did谩cticos para el desarrollo de algunas de las l铆neas de trabajo que se recogen a continuaci贸n no supone una tarea dif铆cil o complicada para los profesores, ya que ellos son los que mejor conocen a sus alumnos y adem谩s, disponen de la creatividad suficiente como para poder echar mano de la cantidad de recursos y opciones que en la vida diaria se le ofrecen y adaptarlos para trabajarlos en clase.


Tomando estas consideraciones como punto de partida, se hace
necesario para la reconstrucci贸n de la convivencia en el aula contemplar entre los objetivos del Proyecto Educativo de Centro o de Aula las siguientes l铆neas de actuaci贸n:


- Desarrollo y fomento del di谩logo. El di谩logo debe ser
entendido como el elemento posibilitador de una gesti贸n pacifica de los conflictos escolares. A trav茅s del di谩logo el conflicto puede ser entendido como connatural a toda relacion, ya que permite su gesti贸n pac铆fica e inteligente (Uribe, Casta帽eda y Morales,1999). El profesorado debe tomar conciencia de las posibilidades educativas del di谩logo y acabar con pedagog铆as tradicionales que condenaban a los alumnos al silencio.


- Gesti贸n democr谩tica del aula. Seg煤n Trianes (1996), para
conseguir alcanzar el primer objetivo de su programa: el cambio en la percepci贸n y experiencia de la convivencia cotidiana en el aula se hace necesario hacer al alumno participe de la gesti贸n de la vida de la clase. La gesti贸n democr谩tica en el aula consiste en facilitar el autogobierno de los alumnos, de forma que ellos mismos elaboren sus normas a trav茅s de procedimientos democr谩ticos y participen en la autodirecci贸n de la vida colectiva del centro escolar colaborando en la toma de decisiones (P茅rez, 1996).


- Educaci贸n en valores. Cualquier propuesta para la gesti贸n positiva de los conflictos pasa necesariamente por una
educaci贸n en valores donde se trate de educar a los alumnos en el reconocimiento de la dignidad de toda persona, en el derecho al ejercicio de una ciudadan铆a en la escala donde el alumno participe en la vida p煤blica, deliberaci贸n y participaci贸n por el inter茅s com煤n de una convivencia sana en el centro escolar, en definitiva se pretende que los alumnos adquieran en las escuelas los contenidos m铆nimos de una educaci贸n c铆vica.


- Propiciar el aprendizaje cooperativo, donde
los objetivos de los participantes se encuentran vinculados de tal modo que cada uno de ellos s贸lo puede
alcanzar sus objetivos s铆, y s贸lo si, los otros alcanzan los suyos (Esc谩mez, Garcia y Sales, 2002). Este tipo de aprendizaje cooperativo donde el resultado final depende de la actuaci贸n de todo el grupo, es superador de los problemas de convivencia que se derivan de mantener en las escuelas una forma de vida competitiva e individualista.


Autocontrol emocional. Los alumnos deben
aprender a conocerse a si mismos, tomar conciencia de sus estados internos, de sus emociones, de sus sentimientos, impulsos, etc. para poder despu茅s a prender a controlarlos. En relaci贸n con el tema que nos ocupa, podemos entender por autocontrol la capacidad de los alumnos para manejar adecuadamente sus emociones e impulsos conflictivos. Por 煤ltimo, el autocontrol emocional requiere educar a los alumnos en la comprensi贸n de las emociones de los dem谩s, saber captar otros puntos de vista, interesarse de forma positiva por los sentimientos y emociones de los dem谩s.


El abordaje de la conflictividad
escolar requiere necesariamente de intervenciones globales, desde distintos 谩mbitos (familiar, escolar, an谩lisis critico de los medios de comunicaci贸n,...), con lo cual si nos centramos en un solo aspecto las intervenciones ser谩n parciales y contaran con una menor garant铆a de 茅xito. Por otro lado, demanda la intervenci贸n desde distintos contenidos, es decir, debemos plantear actuaciones con varios ejes como los que aqu铆 se han planteado. Por 煤ltimo, apuntar que la nueva alfabetizaci贸n en las escuelas adem谩s de la preparaci贸n en los avances de la ciencia, en el conocimiento de otras lenguas, en el dominio de las nuevas tecnolog铆as de la informaci贸n y la comunicaci贸n, reclama tambi茅n la mejora de las relaciones interpersonales entre alumnos, entre profesores, entre profesores alumnos y entre padres-profesores, la mejora del clima de centro, la intervenci贸n que nos permita garantiza una sana convivencia, etc. en definitiva una nueva educaci贸n que pasa necesariamente por la educaci贸n en valores.

AUTOR

M陋 Angeles Hern谩ndez Prados

Universidad de Murcia

BIBLIOGRAFIA

- Puig Rovira, J.M. (1997). Conflictos escolares: una oportunidad. Cuadernos de Pedagog铆a, 1997, n潞 257, pr谩xis, Barcelona.

- Etxeberr铆a, F. ; Esteve, J.M. y Jord谩n, J.A. (2001). La escuela y la crisis social. En Ortega, P. (coord) Conflicto, violencia y Educaci贸n. Actas del XX Seminario Interuniversitario de Teor铆a de la Educaci贸n. Murcia. Cajamurcia.

- Garc铆a L贸pez, R y Mart铆nez C茅spedes, R. (2001). Los conflictos en las aulas de ESO. Un estudio sobre la situacion en la Comunidad Valenciana. Valencia. Lullal Edicions.

- Cerezo Ram铆rez, F (1997). Conductas agresivas en la edad escolar. Aproximaci贸n te贸rica y metodol贸gica. Propuesta de intervenci贸n. Madrid. Pir谩mide.

- Cerezo Ram铆rez, F. (2001). La violencia en las aulas. Madrid. Pir谩mide

- Defensor del pueblo (1999). Informe del Defensor del Pueblo sobre violencia escolar. http://www.defensordelpueblo.es/documentaci贸n/informesespeciales

- Esc谩mez, J. Garc铆a, R. y Sales, A. (2002). Claves educativas para escuelas no conflictivas. Barcelona. Idea Books.

- Grasa, R. (1987). Vivir el conflicto. Cuadernos de Pedagog铆a, 1987, n潞 150, pr谩xis, Barcelona.

- Hern谩ndez Prados, M.A. (2002). Reflexiones sobre la educaci贸n en el siglo XXI. La agresividad en la escuela. Ponencia presentada al Congreso Internacional Virtual de Educaci贸n 2002. Universidad de las Islas Baleares (ISBN:84-7632-744-7)

- Olweus, D. (1998). Conductas de acoso y amenaza entre escolares. Madrid. Morata.

- Ortega, P.(2001). Presentaci贸n. En Ortega, P. (coord) Conflicto, violencia y Educaci贸n. Actas del XX Seminario Interuniversitario de Teor铆a de la Educaci贸n. Murcia. Cajamurcia.

- P茅rez P茅rez, C. (1996). Las normas en el curriculum escolar. T茅cnicas para el aprendizaje de normas en el aula mediante la participaci贸n democr谩tica. Madrid. EOS.

- Trianes, M.V. (1996). 驴Se pueden conseguir unas relaciones interpersonales de calidad dentro del aula? Breve historia de una l铆nea de trabajo. Cultura y Educaci贸n, 1996, n潞 3, pp 37-48.

- Uribe, M.E.; Casta帽eda, M.L. y Morales, M. (1999). Violencia escolar. Alborada. 1999, n潞 314, pp. 18-27.

- V谩zquez G贸mez, G. (2001) El conflicto y la escuela en un mundo globalizado. Addenda presentada al XX Seminario Interuniversitario de Teor铆a de la Educaci贸n. http://www.ucm.es/info/site/


Actualizado (Domingo, 14 de Agosto de 2011 15:49)