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Educaci贸n Sexual. Lineam... Integralidad. Rol de Familia 2

LINEAMIENTOS  CURRICULARES  (...) 

3. La educaci贸n sexual integral

 

Los presentes lineamientos curriculares se enmarcaran en una perspectiva o enfoque que atender谩 principalmente a cuatro criterios:

a. La promoci贸n de la salud.

b. Un enfoque integral de la educaci贸n sexual.

c. La consideraci贸n de las personas involucradas como sujetos de derecho.

d. La especial atenci贸n a la complejidad del hecho educativo. 

 

a. La promoci贸n de la salud

La promoci贸n de la salud constituye una estrategia amplia vinculada al desarrollo de la ESI en las escuelas, en tanto sustenta una concepci贸n integral de salud que trasciende la consideraci贸n de la mera ausencia de enfermedad. La salud es, desde la perspectiva de la promoci贸n, un proceso que se desarrolla durante toda la vida de las personas, m谩s que un estado alcanzado o por alcanzar.

Es tambi茅n un concepto que ha variado a lo largo del tiempo y se ha ido forjando y resignificando. No es una noci贸n neutra ni est谩tica, sino que se construye y ha ido variando a trav茅s de la historia de acuerdo a paradigmas dominantes, condiciones concretas de existencia de los pueblos, desarrollos cient铆ficos y tecnol贸gicos y tambi茅n saberes populares. En nuestros d铆as, la perspectiva de salud integral enfatiza la confluencia de dimensiones biol贸gicas, sociales, econ贸micas, culturales, psicol贸gicas, hist贸ricas, 茅ticas y espirituales como influyentes en los procesos de salud-enfermedad.

Este posicionamiento intenta superar los reduccionismos de todo tipo, especialmente aquellos ligados al cientificismo biologicista o a la medicina mecanicista. La noci贸n de salud integral remite a una concepci贸n tambi茅n integral del ser humano, en la cual no se desde帽an, sino que por el contrario se recuperan y consideran las creencias y los posicionamientos 茅ticos, propici谩ndose los di谩logos necesarios para garantizar la participaci贸n activa de las personas en el cuidado de la salud individual y colectiva. La salud es concebida tambi茅n hoy como un derecho de las personas y una obligaci贸n de los estados.    

b. Enfoque integral de la educaci贸n sexual

El concepto de "sexualidad" aludido por la Ley N掳 26.150 excede ampliamente la noci贸n m谩s corriente que la asimila a "genitalidad" o a "relaciones sexuales".

Entender que la sexualidad abarca "aspectos biol贸gicos, psicol贸gicos, sociales, afectivos y 茅ticos" (Ley N掳 26.150) implica considerarla como una las dimensiones constitutivas de la persona que, presente de diferentes maneras, es relevante para su despliegue y su bienestar durante toda la vida. En este sentido, se retoma la concepci贸n sostenida por la Organizaci贸n Mundial de la Salud: "El t茅rmino sexualidad" se refiere a una dimensi贸n fundamental del hecho de ser humano.(鈥) Se expresa en forma de pensamientos, fantas铆as, deseos, creencias, actitudes, valores, actividades, pr谩cticas, roles y relaciones. La sexualidad es el resultado de la interacci贸n de factores biol贸gicos, psicol贸gicos, socioecon贸micos, culturales, 茅ticos y religiosos o espirituales. (鈥) En resumen, la sexualidad se practica y se expresa en todo lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos" (Organizaci贸n Panamericana de la salud, Organizaci贸n Mundial de la Salud, Guatemala, 2000). 

El enfoque adoptado por la Ley N掳 26.150 tiene como prop贸sito que la Educaci贸n Sexual brindada en las escuelas supere el mero estudio de la anatom铆a y la fisiolog铆a de la sexualidad, u otros reduccionismos, sean 茅stos m茅dicos, psicol贸gicos, jur铆dicos, filos贸ficos, religiosos o sociol贸gicos. Atendiendo a la multidimensionalidad de la constituci贸n de la sexualidad, el enfoque integral supone un abordaje que abarque las mediaciones socio-hist贸ricas y culturales, los valores compartidos y las emociones y sentimientos que intervienen en los modos de vivir, cuidar, disfrutar, vincularse con el otro y respetar el propio cuerpo y el cuerpo de otras personas.

Asumir la educaci贸n sexual en la escuela desde esta perspectiva demanda un trabajo dirigido a promover aprendizajes en tres niveles: el pensamiento, los sentimientos y las pr谩cticas concretas. Por propuestas que apuntan a producir

cambios de tipo cognitivo, se entender谩n no s贸lo el suministro de informaci贸n cient铆ficamente validada acorde a cada etapa evolutiva, sino tambi茅n al trabajo sobre los prejuicios y las creencias que sostienen actitudes discriminatorias, como tambi茅n el conocimiento de derechos y obligaciones. Con respecto al plano de la

afectividad, desde la escuela es posible trabajar para desarrollar capacidades emocionales como la empat铆a, la solidaridad, la expresi贸n de los sentimientos en el marco del respeto. Este aspecto puede resultar novedoso, ya que habitualmente, las competencias emocionales fueron poco abordadas desde la escuela tradicional. De alguna manera, se daba por sentado de que se trataba de cuestiones que se aprend铆an espont谩neamente, con la madurez que va brindando la experiencia. Sin desmerecer la v铆a de aprendizaje informal que constituye la experiencia de vivir, es posible dise帽ar ense帽anzas sistem谩ticas, orientadas a generar formas de expresi贸n de los afectos que mejoren las relaciones interpersonales y promuevan el crecimiento integral de las personas. Por 煤ltimo, el

nivel conductual es el del aprendizaje a trav茅s de la pr谩ctica. En esta dimensi贸n m谩s relacionada con el 鈥渟aber hacer鈥 se propender谩 a la adquisici贸n de competencias tales como la posibilidad de decir no frente a presiones de otros, el fortalecimiento conductas de cuidado personal y colectivo de la salud, como as铆 tambi茅n de aquellas habilidades psicosociales como la expresi贸n de sentimientos y afectos.Las experiencias de aprendizaje promovidas deber谩n integrar los tres aspectos mencionados para poder as铆 dar cuenta de un enfoque integral. 

c. La consideraci贸n de todas las personas involucradas en el hecho educativo como sujetos de derecho

Varios son los derechos humanos que se ponen en juego en relaci贸n con el cumplimiento de la ley de Educaci贸n Sexual Integral:

- El derecho a la vida y a la salud.

- El derecho a la libertad de elecci贸n.

- El derecho a la informaci贸n, a la opini贸n, a la participaci贸n.

- El derecho a una educaci贸n de calidad.

- El derecho a la identidad y a la dignidad.

- El respeto a los preceptos morales y culturales que los padres desean inculcar a sus hijos, en tanto no violen los derechos y la dignidad de ni帽os y j贸venes.

- El derecho a vivir seg煤n las convicciones morales o religiosas.

- El derecho de los docentes a la capacitaci贸n y actualizaci贸n integral. 

La perspectiva de derechos humanos como marco de la ESI alude a la obligatoriedad del Estado de garantizar el efectivo cumplimiento de los derechos de las personas. Los derechos que deben ser considerados a la hora de pensar formas de implementaci贸n de proyectos de ESI en las escuelas podr铆an pensarse en dos dimensiones: una m谩s vinculada a los contenidos y otra a la metodolog铆a.En relaci贸n a la primera de las dimensiones mencionadas, la legislaci贸n nacional es clara al respecto y en varias leyes (Ley N掳 25.673 de Salud Sexual y Procreaci贸n Responsable, Ley N掳 26.150 de Educaci贸n Sexual Integral, Ley 26.061 de Protecci贸n Integral de los Derechos de las Ni帽as, Ni帽os y Adolescentes, Convenci贸n Internacional de los derechos del Ni帽o) se alude al derecho de las personas a recibir informaci贸n y conocimientos debidamente convalidados por la comunidad cient铆fica en lo que hace al cuidado, promoci贸n y prevenci贸n de riesgos y da帽os de la salud, el respeto por el cuerpo propio y el ajeno, la prevenci贸n de enfermedades infecto contagiosas y todo conocimiento que contribuya al ejercicio de una sexualidad sana, responsable y plena.

Estos saberes deben estar inscriptos en una perspectiva multidimensional, multidisciplinaria y respetuosa del contexto cultural, en el marco de los derechos humanos. Esto implica que la escuela debe ense帽ar que ciertas pr谩cticas, a煤n  aceptadas culturalmente por alg煤n colectivo social pero consideradas violatorias de los derechos humanos desde la perspectiva de la protecci贸n integral de los mismos (tal es el caso  del abuso sexual u otras formas de maltrato o vulneraci贸n de derechos) no pueden ser  aceptadas. 

Con respecto a la segunda dimensi贸n, un enfoque basado en la consideraci贸n de las personas como sujetos de derecho propender谩 a fomentar la activa  participaci贸n de los alumnos y alumnas y sus familias, en un clima de di谩logo permanente que garantice la b煤squeda de consenso y el respeto por las creencias, sin eludir el abordaje de las tensiones que puedan presentarse.

Las familias de los alumnos y alumnas no aparecen desde esta perspectiva como destinatarios secundarios de las acciones, sino como interlocutores genuinos, portadores de derechos y responsabilidades, entre los cuales est谩 la educaci贸n de sus hijos.Los derechos de los alumnos y alumnas son reconocidos cuando se trabaja en torno al suministro de informaci贸n adecuada, actualizada y cient铆ficamente validada, la consideraci贸n de sus opiniones, emociones y sentimientos y la asunci贸n del rol del adulto, mediante el ejercicio de la funci贸n de orientaci贸n y confrontaci贸n en el marco de la contenci贸n y la confianza. Por 煤ltimo, la consideraci贸n de los docentes como sujetos de derecho deber铆a expresarse en el reconocimiento de su identidad profesional, y a la vez prever la implementaci贸n de acciones de capacitaci贸n, apoyo y contenci贸n, para acompa帽arlos en la concreci贸n de los prop贸sitos formativos de la ESI. 

d. La especial atenci贸n a la complejidad del hecho educativo.

La tarea de las instituciones educativas en lo que respecta a la implementaci贸n de programas de Educaci贸n Sexual Integral adquiere caracter铆sticas propias y diferentes de las que puedan asumir las instituciones de salud u otros colectivos que tambi茅n participan en la educaci贸n de ni帽os y j贸venes. Si bien la escuela deber谩 trabajar en articulaci贸n con otros sectores, esto no implica desconocer sus responsabilidades espec铆ficas, sus potencialidades y la particular complejidad que reviste el v铆nculo docente alumno, como as铆 tambi茅n la necesidad de arribar a consensos con las familias.

La escuela desarrolla su funci贸n en el delicado equilibrio entre el respeto por las diferencias y la responsabilidad de igualar oportunidades, trabajando en pos de la restituci贸n de derechos vulnerados y la promoci贸n del desarrollo integral de ni帽os, ni帽as y adolescentes. M谩s all谩 de las recurrencias evolutivas, las diferencias de todo tipo: etnia, clase social, 谩mbito rural o urbano, creencias particulares hacen que cada grupo de ni帽os o j贸venes transite su crecimiento y constituya su experiencia de maneras muy diferentes. Admitir este plural supone una responsabilidad para los educadores.

A la hora de pensar estrategias, estas diferencias deber谩n ser tenidas en cuenta, y, en el marco de los criterios generales que establecen las leyes ya mencionadas, cada instituci贸n educativa deber谩 realizar las contextualizaciones necesarias, en t茅rminos de pensar, redise帽ar, preguntar, crear intervenciones adecuadas a cada particularidad, trabajando en pos del consenso y la inclusi贸n activa de las familias y la comunidad.

Al mismo tiempo, el reconocimiento de la pluralidad y las diversidades no debe soslayar la cuesti贸n de la igualdad de derechos. En conclusi贸n, reconocer las diferencias debe tender a consolidar la equidad y no por el contrario, a naturalizar desigualdades.  

Desde esta perspectiva, los aprendizajes impulsados deber谩n propender  al desarrollo integral de ni帽os, ni帽as y adolescentes, ofreciendo conocimientos significativos y pertinentes a cada etapa evolutiva, ayudando a los alumnos y alumnas a comprender su crecimiento, y los cambios, necesidades y problem谩ticas que ese crecimiento conlleva.

Siguiendo estas consideraciones generales las escuelas deber谩n:

- Generar climas institucionales en los que primen la confianza y la comunicaci贸n necesarias para hacer posible el di谩logo entre adultos y ni帽os o adultos y adolescentes sobre temas relacionados con sus necesidades, temores y preocupaciones en relaci贸n a su crecimiento.

- Brindar conocimientos pertinentes y cient铆ficamente validados relacionados con el crecimiento, desarrollo integral de la identidad y cuidado de la salud personal y colectiva, en forma gradual y pertinente para cada momento evolutivo.

- Respetar el derecho de ni帽os y j贸venes a recibir informaci贸n precisa y actualizada.

- Generar oportunidades para la interacci贸n entre compa帽eros, en torno al aprendizaje de contenidos como as铆 tambi茅n a la resoluci贸n de conflictos, al intercambio de experiencias, a la expresi贸n de emociones y sentimientos, promoviendo la comprensi贸n y el respeto por lo derechos propios y ajenos.

- Favorecer la adquisici贸n de habilidades para la vida que contribuyan a optimizar la toma responsable de decisiones.

- Trabajar intersectorialmente para cumplir funciones de orientaci贸n, acompa帽amiento y derivaci贸n a los organismos pertinentes a ni帽os, ni帽as y adolescentes v铆ctimas de maltrato infantil o abuso sexual.

- Desarrollar estrategias de di谩logo y b煤squeda de consenso con las familias, no s贸lo en lo referido a la ESI sino tambi茅n en temas vinculados al lugar de los adultos en lo concerniente al acompa帽amiento de ni帽os, ni帽as y adolescentes en su crecimiento y desarrollo integral.

- Promover el an谩lisis cr铆tico entre los docentes y dem谩s adultos de la instituci贸n escolar para evitar la reproducci贸n, legitimaci贸n o tolerancia de cualquier forma de discriminaci贸n o estigmatizaci贸n relacionada con la identidad sexual de las personas.

- Promover una formaci贸n integral que tenga en cuenta los derechos de las personas a hacer elecciones libres, en el marco del respeto por s铆 mismos y por los dem谩s.

- Propiciar intervenciones respetuosas de la intimidad y creencias de las personas, promoviendo el di谩logo y el an谩lisis cr铆tico.  

 

3.1. El Estado y las pol铆ticas p煤blicas en educaci贸n sexual en el 谩mbito educativo. 

Tanto las familias como luego la escuela han ejercido una especial influencia en lo que hace a la legitimaci贸n de los modos de ser hombre y ser mujer y, en tal sentido ejercieron su condici贸n de educadoras en el terreno de la sexualidad, de acuerdo a las creencias y convicciones de sus miembros y a cada momento hist贸rico, cultura, y condici贸n social. Es decir, estas instituciones ligadas a los procesos de socializaci贸n de las personas nunca estuvieron al margen de la educaci贸n sexual, aunque esta funci贸n no se ejerciera en forma expl铆cita.La inclusi贸n de la educaci贸n sexual integral como un aprendizaje que debe ser incorporado a lo largo de toda la escolarizaci贸n obligatoria en cada una de las instituciones educativas, cometido de la Ley N掳 26.150, reafirma la responsabilidad del Estado en lo que hace a la protecci贸n de los derechos de los ni帽os, ni帽as y adolescentes y permite formalizar y sistematizar saberes que hist贸ricamente hab铆an quedado circunscriptos a la esfera de lo privado o a iniciativas dispersas y/o asistem谩ticas.   

De acuerdo a la normativa vigente, la escuela constituye el escenario institucional que el Estado prev茅 para concretar el desaf铆o de garantizar y proteger los derechos de los ni帽os, ni帽as y j贸venes brindando un marco com煤n para abordar los contenidos involucrados en esta tem谩tica. El efectivo cumplimiento del conjunto de las leyes vigentes enunciadas en el presente documento requiere que el Estado defina pol铆ticas, dise帽e acciones y propicie cambios en las din谩micas institucionales y en las percepciones e imaginarios, tanto de los actores sociales en general, de la comunidad educativa en particular y de los funcionarios/as que deben llevarlas a cabo.

Al momento de implementar pol铆ticas a partir de las normas vigentes deben considerarse todos los escenarios posibles y las complejidades que 茅stos presentan. La atenci贸n a dichos escenarios y sus complejidades permitir谩 que las normativa vigente sobre educaci贸n sexual adquiera crecientes niveles de legitimidad en toda la sociedad. 

Otro de los requisitos necesarios para la concreci贸n de los cometidos de la Ley N掳 26.150 es la garant铆a que el Estado debe otorgar a los procesos permanentes de capacitaci贸n y formaci贸n sistem谩tica, a efectos de que todos los/as docentes puedan responder a los desaf铆os que implica el proceso de ense帽anza y aprendizaje de la educaci贸n sexual integral. Se abordar谩 esta cuesti贸n en un apartado espec铆fico..

Entre los desaf铆os que debe encarar el Estado est谩 la implementaci贸n de pol铆ticas p煤blicas inclusivas que resguarden el derecho de los ni帽os y ni帽as a ser educados de acuerdo a las leyes vigentes, respetando a la vez las convicciones de 茅stos y la de sus familias. Esta tarea implica por parte de todas las autoridades un sostenido trabajo con la comunidad educativa, estimulando la participaci贸n social y la organizaci贸n de canales de comunicaci贸n que permitan, progresivamente, la construcci贸n de consensos para dotar de climas institucionales propicios para el cumplimiento obligatorio de la Ley N掳 26.150.

Entendiendo la educaci贸n sexual integral como parte de una pol铆tica educativa orientada a la calidad y equidad, 茅sta debe ser sujeta de monitoreo y evaluaciones peri贸dicas tanto a nivel del Ministerio de Educaci贸n, como a nivel provincial y escolar. En este sentido deber谩n pensarse en dispositivos y criterios para que se eval煤e el impacto de esta formaci贸n, tanto en alumnos y alumnas como en los  docentes. Si bien la construcci贸n de criterios para evaluar el impacto de la pol铆tica educativa en este terreno puede ofrecer un grado alto de complejidad por las m煤ltiples dimensiones a atender, ello no debe ser obst谩culo para soslayar este aspecto del hecho educativo, que permitir谩 repensar estrategias, ampliar y/o reconsiderar contenidos y/o enfoques y revisar diversos aspectos de la formaci贸n y capacitaci贸n. 

3.2 La escuela y las familias

En concordancia con el rol privilegiado que la Ley asigna a la escuela como un 谩mbito promotor y protector de derechos, debe se帽alarse que la familia, como primera educadora, constituye uno de los pilares fundamentales a la hora de entablar v铆nculos, alianzas y estrategias para trabajar mancomunadamente en torno a esta tem谩tica.Las transformaciones acontecidas en las 煤ltimas d茅cadas han modificado las formas de pensar, hacer y sentir de la sociedad que hasta hace muy poco eran transmitidas por instituciones b谩sicas en el proceso de socializaci贸n como son las familias y la escuela. Estos canales de transmisi贸n cultural a la vez est谩n siendo hoy objeto de cambios profundos. 

Entre los factores que deben tomarse en cuenta a la hora de repensar la relaci贸n escuela-familia, se encuentra el papel de los medios de comunicaci贸n, que han multiplicado y diversificado las fuentes de informaci贸n y mensajes relacionados con la sexualidad.

No resulta procedente en este documento examinar en detalle las m煤ltiples implicancias de la influencia de los medios en la sociedad contempor谩nea, pero s铆 deben se帽alarse que en la actualidad estos han instalado en la mesa familiar y en las aulas temas, problemas y mensajes que requieren ser abordados por las familias y los docentes, para responder de manera adecuada y cr铆tica a la diversidad e inconsistencia de muchos de los contenidos e informaci贸n que los alumnas y alumnos hoy poseen respecto de la sexualidad. 

Los avances cient铆ficos constituyen otro de los factores que han contribuido a las transformaciones se帽aladas. Promover desde la escuela la reflexi贸n sobre el modo en que estos cambios inciden en el terreno de la sexualidad debe ser tambi茅n parte de su tarea.Un punto de especial atenci贸n es la consideraci贸n de la adolescencia como etapa con caracter铆sticas y necesidades espec铆ficas y el surgimiento de problem谩ticas tambi茅n particulares, que demandan de los adultos (familias y escuela) acciones acordes a dichos requerimientos.  Las transformaciones que se han dado en relaci贸n a las instituciones familiares deben pensarse desde distintas perspectivas:

- 飥Los procesos de marginaci贸n y exclusi贸n social y econ贸mica que impactaron negativamente sobre la calidad de vida de las personas y tambi茅n sobre sus posibilidades de fortalecer lazos sociales, al debilitar circuitos solidarios y fragilizar v铆nculos. Esta situaci贸n impacta en la relaci贸n escuela familia de manera muy directa en tanto demanda de la primera de las instituciones la asunci贸n de nuevas y complejas responsabilidades en su rol de igualar oportunidades para un desarrollo integral.

-飥 Los cambios en los roles de mujeres y varones en la sociedad y la forma en que dichos cambios repercuten en la constituci贸n de las familias. Estas transformaciones tambi茅n obligan a repensar el rol de la escuela en tanto transmisora de cultura y valores, atendiendo a la vez a la diversidad de las necesidades y particularidades de sus alumnas y alumnos.

-飥 Las crisis en las formas del ejercicio de la autoridad y en la posibilidad de establecer acuerdos entre los adultos acerca de las mejores formas de educar a los ni帽as, ni帽as y adolescentes. La educaci贸n sexual, a la luz de estos cambios, debe ser abordada por el Estado con el mayor grado de consenso posible, promoviendo alianzas significativas entre las familias y la escuela, en tanto constituye, a la vez que una obligaci贸n, una oportunidad para abordar integral y adecuadamente la formaci贸n de ni帽os, ni帽as y adolescentes. El consenso y la atenci贸n a la diversidad deben constituirse en ejes estrat茅gicos para promover la igualdad de oportunidades y la calidad educativa. 

La construcci贸n de consensos ser谩, seguramente, una tarea compleja, porque si bien la Ley de Educaci贸n Nacional y la Ley N掳 26.150 establecen el derecho fundamental de las familias en lo que respecta a la educaci贸n de sus hijos, conforme a sus propios valores y creencias, 茅ste no puede vulnerar o soslayar el cumplimiento de las normas vigentes que las mismas leyes citadas tambi茅n establecen.

Seg煤n lo dispuesto por la Ley N掳 26.150, y en vista de diversas experiencias que demuestran c贸mo el abordaje de la educaci贸n sexual y el trabajo docente se facilita y enriquece con la participaci贸n de las familias, resulta pertinente la recomendaci贸n de realizar talleres de sensibilizaci贸n para adultos/as de la familia o de referencia, para acompa帽ar las acciones y prop贸sitos establecidos por la Ley N掳 26.150 en su art铆culo 9掳 Estos talleres podr铆an constituirse en espacios a trav茅s de los cuales los miembros de la comunidad educativa reflexionaran en forma conjunta sobre las transformaciones se帽aladas y respecto de los roles de la familia y la escuela en lo que hace a la transmisi贸n cultural. 

Resulta necesario que las escuelas y las familias establezcan espacios de comunicaci贸n y reflexi贸n para encarar juntas el proceso educativo en este terreno tan particular y tan sensible, en tanto presenta m煤ltiples dimensiones que deben ser tomadas en cuenta y ser respetadas por todos los adultos involucrados en el acto educativo.

Ser谩 preciso, entonces, que la escuela abra canales de participaci贸n permanente con las familias, a fin de trabajar juntas e ir construyendo progresivos consensos y alianzas y, a la vez, para que 茅stas sean informadas sobre el modo en que la escuela se har谩 cargo de trabajar con los ni帽os, ni帽as y adolescentes los aspectos vinculados con la sexualidad.

Dada la importancia que reviste la educaci贸n sexual integral para el desarrollo de las  personas, ser铆a recomendable que la informaci贸n que los ni帽os, ni帽as y adolescentes reciben en sus hogares no se contradiga con los conocimientos que la escuela imparta. Esta premisa que adquiere fundamental importancia en los primeros a帽os de la educaci贸n se va flexibilizando a medida que se avanza en los niveles educativos y la edad de los educandos, ya que incluso contribuye al crecimiento y a la ampliaci贸n de perspectivas de adolescentes y j贸venes el contactar con distintas posiciones, en el marco del respeto y el ejercicio de la discusi贸n y el disenso. 

3.3. Los intereses y necesidades de ni帽os/as, j贸venes y adultos/as que se educan.

El Estado, al asumir la responsabilidad de definir contenidos debe partir de las necesidades de los ni帽os y ni帽as y de las coincidencias, el di谩logo y el consenso con la comunidad educativa, aunque sin soslayar los prop贸sitos de la normativa vigente que rige en la materia, desde un enfoque que tenga en cuenta a las personas en sus m煤ltiples dimensiones: biol贸gicas, ps铆quicas, culturales, espirituales y sociales.

Esto implica no solamente habilitar diferentes 贸rdenes de contenidos escolares sino tambi茅n avanzar en la formaci贸n de docentes para que los ni帽os, ni帽as, j贸venes o adultos/as encuentren profesionales con capacidad de escucha, confianza, discreci贸n y solidez cient铆fica. Diversas investigaciones se帽alan que a pesar de las regularidades que caracterizan a los alumnos y alumnas, tambi茅n existen diferencias internas entre los grupos, debidas a m煤ltiples factores.

Frente a esta diversidad la escuela, como ya se ha se帽alado, deber谩 constituirse en espacio igualador de oportunidades garantizando el trabajo con los n煤cleos de aprendizaje prioritarios y el proyecto educativo institucional, y ampliar el alcance de los contenidos m铆nimos comunes obligatorios, seg煤n las necesidades y posibilidades detectadas 

Factores como los contextos de alta vulnerabilidad social en la que miles de ni帽os, ni帽as y adolescentes se encuentran, sumados a los altos 铆ndices de problemas de salud y de embarazos tempranos no deseados que en ocasiones ponen en riesgo la vida, en tanto problemas evidentes en toda la sociedad, hacen de la educaci贸n sexual integral un 谩rea indispensable del conocimiento y el aprendizaje.

Dos aclaraciones en torno a dimensiones diferenciales, en t茅rminos de curr铆culo y en el marco del rol igualador de la educaci贸n para toda la infancia y la adolescencia merecen ser destacadas: la educaci贸n sexual destinada a la poblaci贸n escolar con capacidades diferentes y aquella destinada a la poblaci贸n escolar ind铆gena.

Respecto a la primera consideraci贸n existen sobradas evidencias emp铆ricas educativas en torno a la factibilidad de educar en educaci贸n sexual integral a poblaci贸n con necesidades y/o capacidades educativas especiales. En los componentes de dichos programas los destinatarios son los maestros, los padres y los propios sujetos.

Estos programas requieren estrategias educativas y recursos did谩cticos espec铆ficos y adaptados para la poblaci贸n destinataria y, a su vez, deben incorporar instancias de evaluaci贸n para juzgar su efectividad y pertinencia (Se recomienda experiencias de educaci贸n sexual para poblaci贸n con capacidades diferentes En: Torres Frenan, Irma. Educaci贸n XXl , Revista de la Facultad de Educaci贸n, Universidad Nacional de Educaci贸n a Distancia- N.5, 2002, pags. 35 a 76.)  

En relaci贸n a la educaci贸n sexual integral destinada a las escuelas que atienden  poblaci贸n ind铆gena, se deben cumplimentar las mismas recomendaciones y pr谩cticas contempladas para la educaci贸n de la infancia y de la adolescencia no ind铆gena. Esta poblaci贸n requiere de un abordaje respetuoso de los valores de su cultura y adecuado a ritmos y formas peculiares de aprender y conocer, pero estas consideraciones no deben ir en desmedro de su derecho a recibir una educaci贸n de calidad y en sinton铆a con los derechos de los ni帽os, ni帽as y adolescentes explicitados en nuestra legislaci贸n para todos los habitantes de nuestro pa铆s. 

3.4. La articulaci贸n de sectores y enfoque integral de derechos en la pol铆tica p煤blica

La educaci贸n sexual integral implica un cambio del modelo que ha primado en la tarea educativa, que entend铆a la educaci贸n sexual como sin贸nimo de educaci贸n de la reproducci贸n humana.

Si se considera que la sexualidad es una condici贸n inherente a las personas, enfoque que la Ley N掳 26.150 recoge, la escuela necesariamente debe abordar esta tem谩tica desde una perspectiva multidisciplinar, atendiendo una visi贸n global del ser humano.

Desde el punto de vista educativo debe considerarse, entonces, la educaci贸n sexual como un proceso formativo orientado a que todos los alumnos/as adquieran conocimientos, actitudes y h谩bitos para la defensa y promoci贸n de la salud, individual y colectiva. Para que estos prop贸sitos puedan concretarse la escuela no puede ni debe quedar aislada del entorno en el que desenvuelve su tarea.  

Debe entonces plantearse la necesidad de crear espacios de apoyo para el trabajo de los docentes, instancias participativas de trabajo institucional e instrumentaci贸n de estrategias que prevean una eficaz intervenci贸n y derivaci贸n ante distintas situaciones que se presenten en el 谩mbito escolar, as铆 como establecer mecanismos de intercambio y trabajo con diversas instituciones o grupos dedicados a la tem谩tica.

La constituci贸n de espacios y alianzas que la escuela debe generar con la comunidad educativa en general, con las familias en particular y con otros actores p煤blicos o privados ligados a la educaci贸n y promoci贸n de la salud es parte de un proceso que no debe dejarse librado a las posibilidades de cada establecimiento educativo, sino que debe formar parte de la agenda educativa a nivel nacional y jurisdiccional para garantizar igualdad de oportunidades, sin desmedro de las iniciativas escolares, las de la comunidad educativa y de las singularidades y libertades que la Ley N掳 26.150 considera.

Es parte de la responsabilidad del Estado, en sus diferentes niveles, propiciar la articulaci贸n de pol铆ticas que atiendan de manera integral a la salud de los alumnas y alumnos. La formaci贸n integral en sexualidad en el 谩mbito escolar permitir谩 la apertura de canales institucionales para la visualizaci贸n o expresi贸n de problemas ligados a la salud o vulneraci贸n de los derechos humanos de los alumnas y alumnos.

La intervenci贸n de la escuela en respuesta a esas cuestiones debe estar imbricada en el marco de una pol铆tica educativa que, sin perder su especificidad, incorpore la participaci贸n efectiva del conjunto de las pol铆ticas p煤blicas para que situaciones derivadas de desigualdades sociales y culturales y/o de vulneraci贸n de derechos de los ni帽os, ni帽as y adolescentes no contin煤en replic谩ndose tambi茅n a trav茅s de las escuelas. 

No le corresponde a la escuela ni a los maestros y profesores atender en el sentido terap茅utico a la poblaci贸n escolar pero s铆 deben estar preparados e informados para detectar problemas relativos a la atenci贸n integral de la salud (como embarazos adolescentes, enfermedades de transmisi贸n sexual, adicciones, falta de cuidado de su propio cuerpo, por citar algunos) y vulneraci贸n de derechos (abuso, explotaci贸n sexual, trata, entre otros) y hacer las derivaciones correspondientes. Para poder dar respuestas eficaces e integrales el Ministerio de Educaci贸n debe generar acciones conjuntas con los Ministerios de Justicia y Derechos Humanos; Desarrollo Social; Salud y Ambiente; Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Interior, organismos p煤blicos relacionados con la atenci贸n de la infancia y la familia, la promoci贸n de la cultura y la comunicaci贸n para dar apoyo a la educaci贸n y a las escuelas. Estas articulaciones ser谩n necesarias tambi茅n en los diferentes niveles de los estados provinciales y municipales. Esta funci贸n del sistema educativo aparece expresada en el art 82掳 de la Ley de Educaci贸n Nacional.

Los cambios institucionales y las innovaciones en las pol铆ticas demandan inversi贸n, planificaci贸n, capacitaci贸n y monitoreo. Si bien hay incipientes articulaciones en el sector educativo con otros 谩mbitos de la esfera p煤blica, este camino -que se ha iniciado en los 煤ltimos a帽os y que se contempla en el nivel normativo en las 煤ltimas legislaciones nacionales- demuestra dos cosas: primero, que es posible y, segundo, que si se puede con un sector, se puede expandir hacia el conjunto de las pol铆ticas p煤blicas e instituciones. 

Otra dimensi贸n que deber谩 contemplarse en el proceso de educaci贸n sexual integral en las escuelas es la que ata帽e a la conformaci贸n de redes de alianzas.

Estas redes deben abarcar a organismos del sector p煤blico, pero tambi茅n incorporar a la sociedad civil, las ONGs, el sector privado, las familias, j贸venes, organismos de cooperaci贸n internacional como el PNUD, OPS/OMS, UNICEF, etc. Las redes constituyen un instrumento eficaz para posicionar prioridades educativas en la agenda p煤blica, garantizan mayores niveles de participaci贸n de actores y posibilitan pr谩cticas innovadores que generan nuevas y mejores demandas a las instituciones.Esta necesaria red de apoyos a la escuela ser谩 parte de un proceso de cambios en la pol铆tica p煤blica y en las din谩micas institucionales. En este sentido deber谩 prestarse especial atenci贸n a la difusi贸n de experiencias de trabajo en red que se vienen desarrollando en numerosas jurisdicciones entre escuelas y otros organismos e instituciones gubernamentales y no gubernamentales.

Los cambios requeridos en materia de articulaci贸n intersectorial se ir谩n dando en la medida que las instituciones educativas asuman una posici贸n proactiva en el armando de redes. M谩s all谩 de las urgentes decisiones pol铆ticas en este plano, tambi茅n las demandas naturales que surjan de las instituciones escolares contribuir谩n a acelerar las necesarias transformaciones.  

Otra responsabilidad de la agenda educativa debe pasar por la comunicaci贸n social.

As铆, las acciones educativas encaradas desde la educaci贸n formal, en la medida en que sean adecuada y responsablemente socializadas, contribuir谩n tambi茅n a generar la visibilizaci贸n, el debate y la concientizaci贸n necesarios para fortalecer la construcci贸n de representaciones sociales acordes con los derechos humanos promovidos en toda la legislaci贸n referida a la educaci贸n sexual integral. 

Una eficaz estrategia de comunicaci贸n puede motivar conductas grupales e individuales atentas, responsables y cuidadosas en el plano de la sexualidad, especialmente en los j贸venes, en tanto llegue de manera sistem谩tica y continua a un n煤mero elevado de integrantes de la sociedad.