Nuevo Portal Web
todo sobre 
Espritualidad

Ideolog铆as... l- Reforma de la Iglesia. Lutero. Calvino. Trento. Jesuitas

5. LA REFORMA DE LA IGLESIA 

Desde el siglo XIII se fueron produciendo en la Iglesia intentos amplios de reforma, tal como hemos visto en el m贸dulo anterior, pero que nunca lograron su cometido por el poder represor de la Iglesia (Inquisici贸n y excomuni贸n) o porque pudo neutralizarla en movimientos regulados desde dentro, como en el caso de los franciscanos.
 
Por eso, cuando un religioso agustino, sacerdote y profesor de teolog铆a, tras su viaje a Roma en 1510 (en el que le mostraron entre tantas reliquias la soga con que se ahorc贸 Judas) y tras establecerse en Wittemberg, se sublev贸 en 1517 contra la venta de las indulgencias (pagar dinero para sacar un alma del purgatorio) con sus 95 tesis, ni los obispos alemanes ni menos Roma le dieron la menor importancia, acostumbrados a cl茅rigos rebeldes, pero temerosos de la excomuni贸n y de la inquisici贸n.

Sin embargo, aquel gesto de Mart铆n Lutero signific贸 el comienzo de una nueva etapa en la historia de la Iglesia y de Occidente, con implicaciones no s贸lo religiosas, sino tambi茅n pol铆ticas.
 
Para 1520, Lutero hab铆a hecho de su protesta una causa nacional de muchos pr铆ncipes alemanes contra el papa y el emperador, refutando la supuesta donaci贸n de Constantino de los estados pontificios y afirm谩ndose en las propuestas de su predecesor Huss.
Su movimiento, en un principio sin ninguna intenci贸n de separaci贸n o cisma, estaba en camino para la ruptura de la cristiandad, m谩s por desaciertos del papado y del emperador Carlos V que por el peso de los argumentos teol贸gicos esgrimidos. 

En Lutero culminan las doctrinas que ya hemos analizado en el m贸dulo anterior y que sintetizamos as铆:
1.    No hay diferencia entre laicos y sacerdotes (jerarqu铆a), pues todos son el 煤nico pueblo sacerdotal. Por tanto, cada cristiano es libre y no est谩 sometido a la autoridad eclesi谩stica romana.
2.    La Iglesia no tiene derecho a imponer su interpretaci贸n de la Biblia, pues 茅sta depende de la libre interpretaci贸n de cada uno, inspirado por el Esp铆ritu Santo.
3.    El Papa no tiene poder universal ni derecho a convocar concilios. Hace falta un concilio universal que estructure a la Iglesia por naciones (El mismo Lutero apela a la autoridad de ese concilio). 

Luego aparecen otros aspectos teol贸gicos o disciplinarios como: la radical pecaminosidad del ser humano  y la salvaci贸n por la exclusiva fe, sin necesidad de m茅ritos por las buenas obras; la negaci贸n de siete sacramentos y su reducci贸n a los tres expl铆citamente b铆blicos: bautismo, eucarist铆a y penitencia; la extinci贸n de las 贸rdenes religiosas; la supresi贸n del culto a Mar铆a, a los santos y de las im谩genes; etc.
 

Para 1520-1 es excomulgado y Lutero quema la Bula papal; tambi茅n traduce el nuevo testamento al alem谩n, lo que impulsa la difusi贸n evang茅lica y el conocimiento de los textos sin mediaci贸n de los te贸logos.
En 1522 el propio papa Adriano VI, que era alem谩n, reconoce la culpa de la curia romana en los abusos denunciados por la reforma.
En 1524-5 se produce la revuelta de los campesinos que quer铆an apoderarse de las tierras de los nobles, como ya lo hab铆an hecho con las de la Iglesia, pero fueron reprimidos violentamente por Lutero, ejecut谩ndose a su caudillo, el anabaptista M眉nzer, un iluminado apocal铆ptico que sosten铆a un milenarismo violento de tipo comunista (el 鈥渁nabaptismo鈥 predicaba un segundo bautismo de adultos a los bautizados desde la infancia.
Una corriente moderada a煤n subsiste, entre ellos los 鈥渕enonitas鈥, que viven en comunidades cerradas aislados del mundo). El triste incidente sirvi贸, de todos modos, para un sometimiento de la iglesia luterana a los pr铆ncipes seculares.
 
Para 1526 la Dieta de Spira decide que cada principado se rija 鈥渃omo cada cual estimare mejor鈥.

Entre tanto, Carlos V estaba en guerra contra Francisco I de Francia y contra el papa que no lo hab铆a apoyado para que fuera emperador. Hacen las paces en 1529, mientras los turcos llegan a las puertas de Viena.
Para 1531, tras el fracaso de la Dieta de Augsburgo para conciliar posiciones de cat贸licos y reformadores (cuya voz era Melanchton), los pr铆ncipes alemanes reformistas hacen la Liga de Esmalcalda.Entre tanto, el ataque turco obliga a todos a una paz forzosa, mientras aparecen nuevos grupos reformadores, algunos de ellos anabaptistas (no admit铆an el bautismo de ni帽os) y otros fan谩ticos, combatidos tanto por cat贸licos como por protestantes.

Para 1535 incia su actividad en Suiza Juan Calvino (1509-64), precedido por Zwinglio, cuyas ideas se propagar谩n en Suiza y Francia, y m谩s tarde en Escocia y en otros pa铆ses del Este europeo.
 

Reci茅n en 1545 comienza el Concilio de Trento, un a帽o antes de la muerte de Lutero, y sin participaci贸n de los reformados. En tanto, Carlos V lucha contra las tropas protestantes con resultados alternados.

Finalmente, en 1555,  la Dieta de Augsburgo impone el principio de que cada uno practique la religi贸n de su regi贸n (cujus regio, ejus religio), de modo que cada soberano decide la religi贸n a seguir por todos. Dos tercios de Alemania se pasan a la reforma.
En 1556 abdica Carlos V y muere al a帽o siguiente en Espa帽a (Monasterio de Yuste).  

Como se sabe, el calvinismo se inicia y penetra ampliamente en Francia y sus partidarios reciben el nombre de 鈥渉ugonotes鈥, lo que provoca divisiones y guerras que llegan hasta la Matanza de San Bartolom茅, el 24 de agosto de 1572, una carnicer铆a de varios d铆as en que fueron asesinados unos diez mil hugonotes.
Por el Edicto de Nantes, Enrique IV, ex calvinista converso al catolicismo para poder ser rey (鈥淧ar铆s bien vale una misa鈥) les concede la tolerancia.Pero el calvinismo se desarrolla especialmente en Ginebra con una f茅rrea dictadura teocr谩tica y desde all铆 se extiende a Escocia y pueblos del centro de Europa.
Al mismo tiempo la Reforma  es adoptada masivamente en Suecia, Noruega, Dinamarca e Islandia. 

El caso de Inglaterra es especial, pues no adhiere a la reforma protestante, aunque recibe predicaci贸n calvinista. M谩s que reforma, lo que hubo fue una ruptura (cisma) con Roma, provocada por Enrique VIII (rey desde 1502 hasta 1542) ante la negativa del Papa de oficializar su divorcio con la espa帽ola Catalina de Arag贸n  para casarse con Ana Bolena (que ser谩 madre de la futura reina Isabel).
El anglicanismo es una iglesia nacional dependiente de la monarqu铆a, al que se opuso la familia real de los Estuardo de confesi贸n cat贸lica (conocida es Mar铆a Tudor, 1553-8), por lo que los cat贸licos ser谩n excluidos de todo derecho al gobierno; como tambi茅n se opondr谩n los irlandeses que ser谩n violentamente reprimidos, especialmente por el puritano Cromwell.
Pero desde el punto de vista teol贸gico, no tiene mayores diferencias con el catolicismo, conservando el clero jer谩rquico por medio del orden sagrado y los otros sacramentos.
Desde el siglo XVIII el anglicanismo se extiende a las colonias inglesas de Am茅rica, Canad谩, India, Australia, Nueva Zelanda, Africa del Sur, Jamaica y Barbados. Hoy m谩s de la mitad de los anglicanos vive fuera de Inglaterra. En nuestro siglo hubo un fuerte acercamiento con la I. Cat贸lica, especialmente desde la visita de del arzobispo Ramsey al Papa Paulo VI en 1966.
Analicemos ahora el pensamiento de los reformadores desde el punto de vista pol铆tico. 

6. Pensamiento pol铆tico de Mart铆n Lutero
(1483-1546) y Juan Calvino (1509-1564)
 

A los dos grandes reformadores de la Iglesia, Lutero en Alemania y Calvino en Francia y Suiza, se los suele conocer fundamentalmente por su pensamiento religioso, pues, en efecto, su obra consisti贸 en una revisi贸n de la fe cristiana y en la reforma institucional de la Iglesia.
Pero en sus escritos encontramos muchos elementos para conocer su pensamiento pol铆tico, problema tan importante en aquellos momentos, sobre todo desde el instante en que los reformadores atacan radicalmente el orden ideol贸gico medioeval del papado y su esquema teocr谩tico.Lutero y Calvino coinciden, por lo general, salvo en algunos puntos que observaremos, ya que retoman el pensamiento de san Agust铆n (m贸dulo 2, 4). 

a) Recordemos, antes que nada, que la ra铆z de la teolog铆a de la reforma es la doctrina de que los hombres son radicalmente pecadores, y de que, por tanto, s贸lo pueden salvarse (鈥渏ustificarse鈥 ante Dios) por la sola y exclusiva gracia divina.
Siguiendo a san Pablo y san Agust铆n en este punto, concluyen que nadie se salva por m茅rito de sus buenas obras (茅tica), ni por indulgencias ni por intercesi贸n de los santos. S贸lo salva Dios por medio de la fe.
Con esto, se echa abajo, no s贸lo la doctrina tradicional de la Iglesia, sino cualquier fundamento en la 茅tica de Arist贸teles y en su concepto de virtud.Pero los reformadores no excluyen la 茅tica, pues la fe en Jesucristo y la aceptaci贸n de la palabra de Dios revelada s贸lo en las Escrituras, implica cumplir aquellas normas prescritas por la fe. Es la fe que 鈥渟e vuelve activa en el amor鈥 al pr贸jimo. 

El otro punto radical de la reforma, por tanto, es la aceptaci贸n exclusiva de la Biblia, sin los agregados de la teolog铆a, tradici贸n y otras normativas de la Iglesia. Una Biblia sujeta a la libre interpretaci贸n de cada creyente que tiene la luz del Esp铆ritu Santo en cuanto miembro del pueblo sacerdotal de Dios.
De la Biblia emanan leyes, algunas meramente rituales que ya han caducado, y otras obligatorias para los cristianos. Mientras que Lutero ve las leyes m谩s como un freno al pecado, Calvino las mira en su aspecto m脿s positivo como pautas de vida. 

b) Siguiendo siempre el pensamiento de san Agust铆n, ambos reformadores afirman la doble ciudadan铆a de los cristianos, como miembros de la Iglesia y como ciudadanos de un Estado.
Hay un gobierno espiritual, que se ocupa del culto y de la piedad; y uno civil que instruye en el cumplimiento de los deberes obligatorios a todos. 鈥淓l primero se refiere al alma, en tanto que el segundo se ocupa de las cosas de la vida actual, alimentos, vestidos y la promulgaci贸n de leyes para que el hombre viva con sus semejantes con pureza, honorabilidad y moderaci贸n. A la primera forma la llamamos el reino espiritual, y a la otra, el reino temporal鈥 (Instrucciones, de Calvino)

Y como ya lo se帽alara san Agust铆n, el reino espiritual no coincide necesariamente con la Iglesia, pues s贸lo Dios conoce quien pertenece a 茅l.
 Hay, por lo tanto, una clara distinci贸n entre el 谩mbito religioso y el pol铆tico.
Pero ambos reinos tienen su origen en Dios, sin derivarse el uno del otro (como era la doctrina de la teocracia). Ambos son expresi贸n del amor de Dios y de su cuidado por los hombres.
Dios nos da sus dones por medio del predicador (pastor, no sacerdote) y del gobernante, y cada cual, a su modo, se帽ala el camino del cielo. El gobierno espiritual nos lleva a amar a Dios; el temporal nos ayuda a amar y servir al pr贸jimo. 
En consecuencia, tanto la ley humana como el evangelio, la raz贸n como la fe, la filosof铆a como la Biblia, el Estado como la Iglesia (definida como comunidad de fe) son necesarios para la vida en este mundo, y ambos cumplen, al sumarse y complementarse, la voluntad de Dios.  
Ambos reinos, pues, deben estar juntos y en armon铆a, aunque s贸lo en la otra vida habr谩 una s铆ntesis completa.

Es el demonio (tema importante en la Edad Media y en la Reforma) el que crea divisiones entre ambos 贸rdenes. sea 鈥減or las turbas asesinas y ladronas de campesinos鈥, sea por el Papa que 鈥渘o s贸lo ha mezclado la ley con el evangelio, sino que ha hecho del evangelio simples leyes que no pasan de ceremoniales; y tambi茅n ha confundido en forma diab贸lica e infernal las cuestiones pol铆ticas y eclesi谩sticas鈥 (Comentario al salmo 101, Lutero).
 

c) Dada esta neta separaci贸n de los dos 贸rdenes, el pol铆tico y el religioso, pero ambos como expresi贸n de la voluntad de Dios, surge la doctrina de que la autoridad civil recibe directamente de Dios su poder temporal, sin intervenci贸n del papa o de la iglesia, pero tampoco del pueblo.
Ninguna concesi贸n, pues, a la teocracia, pero tampoco a la democracia.
Los reformadores coinciden con Marsilio y Ockam en negar la teocracia, pero disienten en el rol del pueblo como elector de sus gobiernos.
 En consecuencia, los reformadores le otorgan al poder civil una dignidad propia, m谩s total y absoluta que la medioeval en cuanto proviene directamente de Dios.

Una doctrina que los reyes y pr铆ncipes absolutistas recordar谩n constantemente.
Los reyes tienen una autoridad 鈥渄elegada鈥 por Dios, no por el pueblo, y s贸lo subordinada a la soberan铆a divina.  En esto la reforma sigue al pie de la letra el texto de san Pablo: 鈥淭odos deben someterse a las autoridades constituidas, pues no hay autoridad que no venga de Dios, y todas las que existen, han sido constituidas por Dios. En consecuencia, el que resiste a la autoridad se opone al orden establecido por Dios... porque ella no ejerce en vano su poder, sino que est谩 al servicio de Dios para hacer justicia y castigar al que obra el mal. Por eso, es necesario someterse a la autoridad, no s贸lo por temor al castigo, sino por deber de conciencia...鈥 (Rom. 13,1-4)  

Por tanto, Dios ha constituido a los gobernantes por causa del pecado, para que se ocupen de sus consecuencias, de la desobediencia y de toda forma de corrupci贸n, para premiar el bien, castigar el mal y proteger a la iglesia.
As铆, pues, los reformadores vuelven absoluta una doctrina de san Pablo en un desafortunado texto que no reflejaba m谩s que la universal creencia de la 茅poca, ajena a toda perspectiva democr谩tica. Pero el fundamentalismo b铆blico de los reformadores no pudo prever esta distinci贸n, y crearon bases s贸lidas para el absolutismo de los reyes, cerrando toda posibilidad a una rebeli贸n basada en la democracia. 

d) A pesar, pues, de esta separaci贸n de Iglesia y Estado, ambos reformadores admiten que el Estado tiene el deber de ocuparse del mantenimiento del culto de su pa铆s.
M谩s a煤n, el Estado tiene derecho y a煤n obligaci贸n, si fuera necesario, de corregir y reformar a la Iglesia, de acuerdo a los dictados del Evangelio.
Por tanto, dos condiciones para esa intervenci贸n: s贸lo en casos especiales, y de acuerdo a la palabra de Dios.Pero esto, naturalmente, crea una confusi贸n y excesos imposibles de controlar, m谩s la gran dificultad de que el Estado pudiera conocer con certeza cu谩l es la voluntad de Dios.
La preocupaci贸n de Lutero era que el Estado fuese un dique contra el pecado, el poder del demonio y el poder del Papa.
 

Pero, en lo substancial, desde el punto de vista meramente pol铆tico, la reforma sostiene que hay una sola espada, y es la del gobierno civil, independiente de la Iglesia, que no puede entrometerse en los asuntos civiles, y ambos poderes deben colaborar, como siervos 鈥渋guales y separados鈥, en cumplir la voluntad divina.
F谩cil es advertir la importancia de esta doctrina que dar谩 un tremendo auge a los estados protestantes que, con la ayuda de la raz贸n (aplicada a la ciencia, a la tecnolog铆a o a la guerra) alcanzar谩n pronto un gran desarrollo.Por su parte, los fil贸sofos quedan liberados de la tutela de la teolog铆a y de la Iglesia, al igual que los cient铆ficos y pol铆ticos, lo que promueve el auge del pensamiento aut贸nomo.Por su parte, la teolog铆a siempre ser谩 teolog铆a b铆blica, o sea, explicitaci贸n y profundizaci贸n de la Sagrada Escritura. 

e) Esta relaci贸n 煤nica entre Estado y raz贸n es claramente expresada por Lutero:
鈥淒ios cre贸 al gobierno temporal sujeto a la raz贸n, porque no debe tener jurisdicci贸n sobre el bienestar de las almas o temas de valor eterno, sino s贸lo sobre los bienes corporales y temporales que Dios coloca bajo dominio del hombre.Por esta raz贸n, nada se nos dice en el Evangelio sobre c贸mo se debe mantener y regular el gobierno secular, salvo cuando el evangelio pide que el pueblo lo honre y no se le oponga. Por lo tanto, los paganos pueden hablar y ense帽ar mucho sobre el arte de gobernar, y suelen ser mucho m谩s h谩biles que los cristianos... El que desea aprender a gobernar, que lea los libros y escritos de los paganos鈥 (Salmo 101).
Lo que no es obst谩culo para que Lutero llame a Arist贸teles 鈥渆se canalla pagano, presuntuoso y condenado鈥, dada su influencia sobre la teolog铆a (驴culpa de Arist贸teles o de los que lo siguieron?) 

f) Respecto a la Iglesia, aunque todos los reformadores niegan su estructura jer谩rquica, unos la ven como meramente espiritual o 鈥渋nvisible鈥 y Cuerpo de Cristo, especialmente Lutero que sigue aqu铆 a Wiclef y Hus, s贸lo discernible en la comunidad de hermanos; otros, como Calvino, insisten m脿s en su visibilidad, pues necesita cierta 鈥渃onstituci贸n y disciplina鈥, ya presentes en las Escrituras.
 

g) Si los anteriores principios est谩n claros, es obvio que los reformadores no se preocupen mucho por la forma de gobierno, algo que en realidad no es de su competencia.
De todos modos, en esto punto Lutero y Calvino de distinguen radicalmente.
Lutero supone que la naturaleza corrupta del hombre no lo habilita para la democracia, 鈥減ues la chusma no tiene moderaci贸n ni conoce ninguna, y en cada individuo hay m谩s de cinco tiranos. Por tanto, es mejor sufrir el mal de un solo tirano, o sea, de un gobernante, que de innumerables tiranos, o sea, de la chusma鈥.
Este argumento de Lutero, que tan bien utilizar谩n los mon谩rquicos y liberales, confunde el concepto de democracia (gobierno del pueblo) con gobierno de la 鈥渃husma鈥 en cuanto negaci贸n de todo gobierno ordenado (anarqu铆a), algo que ya Arist贸teles hab铆a distinguido con claridad.La raz贸n y la justicia, seg煤n Lutero, pueden estar en cada individuo, pero no en todos juntos que forman la chusma.En consecuencia, el mejor gobierno es la monarqu铆a, y a煤n la peor monarqu铆a o tiran铆a es mejor que el gobierno de la chusma. 

h) Otra consecuencia obvia: el pueblo le debe al gobernante obediencia y respeto siempre y en todas las circunstancias, como a Dios mismo, aunque fuese un mal magistrado o un tirano (en esto nuevamente se separa de la opini贸n de Marsilio, Wicleff y Ockam), pues, al fin y al cabo, cada pueblo tiene el gobierno que se merece.
Si el gobierno es malo, hay que aceptarlo como una cruz que hay que saber llevar, pues toda resistencia es una usurpaci贸n. 

Esta doctrina opuesta a toda la tradici贸n cristiana y a todo concepto democr谩tico, admite seg煤n Lutero dos excepciones: primera, cuando el gobierno obliga a cometer un acto de abierta injusticia contra el pr贸jimo, o sea, si va contra los mandamientos; y segunda, cuando el gobierno civil se entromete indebidamente en cuestiones de fe y culto en forma contraria a la palabra de Dios. Pero a煤n en estos casos, si bien es l铆cito desobedecer, no se debe usar la violencia o apelar a la revoluci贸n. En todo caso, hay que huir a otro pa铆s. Son evidentes, pues, las muchas contradicciones de Lutero.
 

i) Calvino, por su parte, en sus 煤ltimos a帽os dej贸 la puerta abierta para una resistencia violenta.
El mismo Calvino que, con respecto a la forma de gobierno, prefiere el aristocr谩tico, se base o no en el voto popular, y ense帽a que deben tener alguna forma de 鈥渇renos y equilibrios鈥.En efecto, si gobiernan varios al mismo tiempo, pueden aconsejarse y controlarse entre s铆, evit谩ndose la tiran铆a y otras formas de corrupci贸n. 
Calvino admite la elecci贸n popular, pero con ciertas salvaguardas para que no haya excesos, y sin ning煤n entusiasmo por la democracia o la soberan铆a popular.Esto no es sino consecuencia de la doctrina de que el poder viene de Dios, a煤n cuando haya elecci贸n popular. 

j) Respecto a la tolerancia, la postura de Lutero fue contradictoria.
Cuando comenz贸 a predicar la reforma, sostuvo firmemente el principio de la total tolerancia (que, por otra parte, mucho necesitaba). Pero m谩s tarde, ya afirmado y con el apoyo de los pr铆ncipes alemanes, cambi贸 de postura y persigui贸 implacablemente, no s贸lo a los cat贸licos, sino tambi茅n a los anabaptistas, a los jud铆os y a los campesinos rebeldes, llegando a posturas sanguinarias.
 

Calvino
, por su parte, mantuvo una postura m谩s estable y coherente, pues predica la lucha del magistrado cristiano contra la herej铆a , ya que es el lugarteniente de Dios y debe defender su honor.
Entre tales herejes, obviamente, est谩n los cat贸licos. Calvino, como sabemos, instal贸 en Ginebra un f茅rreo gobierno de la mayor intolerancia religiosa. 

k) Finalmente, digamos que, con respecto a la ley natural, los reformadores sostienen la validez 煤nica de la ley positiva divina. Una ley que tiene un uso espiritual (convencer de pecado y se帽alar el camino del evangelio) y un uso civil (controlar la moralidad p煤blica). En los que no conocen la ley del dec谩logo, Dios la puede imprimir en sus almas, de modo que siempre es obligatoria para todos.
 
La ley del Estado se conforma, pues, para mantener la conformidad externa con la moral. Aunque obligatoria, siempre ser谩 imperfecta y una forma de 鈥減archar y remendar鈥, como dec铆a Lutero. Se trata de cuestiones que deben tratar los especialistas y en las que no debe meterse la iglesia, a煤n en cuestiones relacionadas con el matrimonio y el divorcio. Es otro punto en el que la iglesia reformada y la cat贸lica no coinciden, y de gran importancia en los Estados de la modernidad. 

l) El lector no dejar谩 de notar ciertas ambig眉edades y contradicciones en esta doctrina pol铆tica, que nunca fue elaborada ex profeso sino seg煤n las circunstancias lo ped铆an.
Aunque la autoridad civil es apreciada en cuanto originada en Dios y como cumplimiento de su voluntad, no deja de haber cierta desvalorizaci贸n y desentendimiento de su rol.
Lo que desembocar谩 inevitablemente en un Estado laico, absolutamente desentendido de las cuestiones religiosas.
 Lutero quiso 鈥渆ncontrar un fundamento s贸lido a la ley y al poder temporal, con el fin de que nadie dude de que existe en este mundo por la voluntad y mandato de Dios鈥 (De la autoridad temporal), pero no pudo desprenderse de la concepci贸n medioeval que hac铆a surgir todo poder directamente de Dios, de modo que todo termina en dar nuevas razones para seguir obedeciendo. 

Esta obediencia
es subrayada por su doctrina radicalizada de la maldad humana y por la separaci贸n bastante maniquea que hace entre alma y cuerpo, de modo que si el alma es libre, el cuerpo (terreno del demonio y del pecado) debe someterse al Estado para su control, pues 鈥渉abida cuenta de que todo el mundo es malo y apenas se encuentra un verdadero cristiano entre mil seres humanos, 茅stos se devorar铆an entre ellos, de modo que nadie habr铆a capaz de mostrar a las mujeres y los ni帽os c贸mo alimentarse y servir a Dios... Por eso Dios ha instituido los dos Reinos... el temporal, que es un obst谩culo para los no cristianos y los malvados, a fin de que est茅n obligados por coacciones externas, a respetar la paz y mantenerse tranquilos, lo quieran o no... Es preciso que haya quien encarcele a los malos, los acuse, los deg眉elle y los mate, y que proteja a los buenos, los defienda y los salve...鈥 (id).

De modo que Dios aparece justificando tanto a la pol铆tica, como a los jueces y verdugos.
Se trata, pues, de un poder temporal orientado hacia afuera, hacia los malos, entre los cuales incluye, por cierto, a los que siguen al papa.
Con el mismo esquema, predica la total obediencia, menos a los pr铆ncipes que no pertenecen a la Reforma.
La doctrina de los dos reinos y dos ciudadan铆as, termina siempre en un callej贸n sin salida. O uno absorbe al otro, como fue la tendencia medioeval, o uno se independiza totalmente del otro, como es la tendencia moderna. 

La reforma, pues, a煤n sin propon茅rselo, ha puesto las bases suficientes para un Estado laico y absolutista, como as铆 tambi茅n para una gran expansi贸n de la actividad profana, sea en las ciencias, como en la filosof铆a y en el progreso material. Algo evidente en el futuro de Prusia y Alemania.
En este sentido, Lutero es el primero que pone las bases para la unidad germana en su escrito A la nobleza cristiana de la naci贸n alemana, siendo un claro antecesor de Hegel en la concepci贸n de un Estado fuerte y de la misi贸n salvadora de la naci贸n germana y protestante. 

7. Reforma cat贸lica: Compa帽铆a de Jes煤s y Concilio de Trento
 

La reforma de la Iglesia mediante un Concilio lleg贸 demasiado tarde, resistida siempre como un fantasma por los papas y la curia romana que segu铆an como si nada hubiera pasado.

a) Hab铆a dos tareas prioritarias: desmundanizar la curia de Roma y restablecer las relaciones entre la religi贸n y la cultura.
La primera tarea demand贸 dos siglos m谩s; la segunda, nunca se tom贸 en serio, salvo por la acci贸n de los jesuitas, fundados oficialmente en 1541 por el vasco Ignacio de Loyola.
 La Compa帽铆a de Jes煤s, concebida como una fuerza de choque al servicio de la Iglesia, se fundament贸 en la esmerada preparaci贸n de sus miembros y en la intensa acci贸n apost贸lica con el esp铆ritu de los 鈥淓jercicios espirituales鈥, libro y praxis de importancia fundamental a煤n hasta el d铆a de hoy.Los 茅xitos y el prestigio de la nueva Ordcn fue incalculable en n煤mero de miembros (mil a la muerte de S. Ignacio, 10 mil, cincuenta a帽os despu茅s) como en obras, especialmente de educaci贸n (colegios y universidades, entre otros el Colegio Romano y el Colegio Germ谩nico.

En Argentina, la Universidad de de C贸rdoba ), dedic谩ndose fundamentalmente a las clases altas para formar dirigentes. Tambi茅n se dedicaron a  la labor evangelizadora en las misiones (S. Francisco Javier llega a China y Jap贸n en vida del fundador; misiones jesu铆ticas en Paraguay y Brasil,  etc.).
Un 茅xito que atrajo la animadversi贸n, tanto dentro como especialmente fuera de la Iglesia, con varios procesos de exterminaci贸n y suspensi贸n. 

b) El Concilio de Trento fue convocado por Paulo III y se realiz贸 en tres etapas: de 1545-47, 1551-2 y 1562-63, un lapso largo de tiempo que indica las dificultades pol铆ticas del momento y la lentitud de la reforma. Pocos fueron los obispos miembros: 31 en la apertura y 232 en la clausura de 1563, y con la predominancia intelectual conservadora de los espa帽oles.
Su principal efecto positivo se dio en el ordenamiento de las cuestiones de fe como un cuerpo doctrinario cat贸lico, condensado en el Catecismo Romano, y en los esfuerzos para la formaci贸n del clero en orden a que cumplan su cometido pastoral (se fundan los seminarios teol贸gicos).

Pero la  reforma 鈥渆n la cabeza鈥 no se realiz贸, de modo que los efectos del concilio fueron muy lentos, am茅n de las dificultades pol铆ticas propias de cada pa铆s. Lo que s铆 es evidente que desde Trento, la Iglesia Cat贸lica se centraliza cada vez m谩s como instituci贸n religiosa gobernada por el papa y se transforma en una 鈥渋nstituci贸n鈥 con fuerte acento jur铆dico y organizativo.
Respecto a los reformados, el concilio no tuvo influencia alguna. 

c) Curiosamente, sin embargo, este siglo del mayor esc谩ndalo de la Iglesia que no pudo mantener su unidad, se vio compensado por una legi贸n de hombres y mujeres que merecieron el t铆tulo de santos, como el lector puede leer en la s铆ntesis hist贸rica.
 
Otro signo claro de renovaci贸n fue la expansi贸n misionera, no s贸lo en Am茅rica, sino en el Extremo Oriente e India. En Am茅rica, como sabemos, la evangelizaci贸n estuvo obscurecida por la simultanea conquista, con todos los abusos del caso.
De all铆 que se destaque la lucha a favor de los ind铆genas de Bartolom茅 de las Casas (+1566) y la del jesuita S. Pedro Claver (+1654) a favor de los negros en Cartagena de Indias.
En Argentina, Paraguay y Brasil se destacan las reducciones jesu铆ticas que llegaron a congregar a unos 150 mil ind铆genas, desde 1631 hasta 1767. 

En definitiva
, el siglo XVI, deslumbrante por el arte renacentista que a煤n hoy admiramos en los frescos de la Capilla Sixtina o en la c煤pula de San Pedro, constituy贸 el siglo de los mayores desaciertos y desastres de la Iglesia, conducida ciegamente desde la curia romana, que fue incapaz de comprender la nueva realidad.

Un s铆mbolo de ello es que este siglo termine, en pleno jubileo, con el juicio de la inquisici贸n romana al ex dominico Giordano Bruno, de gran prestigio en toda Europa por sus ideas filos贸ficas sobre la infinitud del cosmos, de cierto pante铆smo, tras ser entregado por la inquisici贸n de  Venecia. Fue quemado vivo en la hoguera en 1600 en la misma Roma.
Treinta a帽os despu茅s, bajo Urbano VIII, ser谩n condenadas como her茅ticas las ideas cient铆ficas de Galileo Galilei, oblig谩ndose al sabio a una ficticia retractaci贸n. E pur si muove (鈥測 a pesar de todo, se mueve鈥) dir谩 el sabio refiri茅ndose al movimiento de rotaci贸n de la tierra. 

d) Francisco Su谩rez (1548-1617) fil贸sofo y te贸logo jesuita, merece especial menci贸n por sus teor铆as pol铆ticas que tendr谩n importancia no s贸lo en Europa sino en Am茅rica hispana. Ense帽a que el Estado existe por derecho natural, aunque en segundo t茅rmino es aceptado por el pacto de los ciudadanos. Su fin es el bien com煤n, 鈥渦na verdadera felicidad pol铆tica鈥, y goza de autonom铆a total.

Pero la soberan铆a y la libertad reside en la comunidad que elige a sus gobernantes y el r茅gimen pol铆tico de su agrado; para Su谩rez, de acuerdo a su 茅poca, el mejor sistema es el mon谩rquico. Si la comunidad elige la monarqu铆a, despu茅s no puede revocarla ni desobedecerla. Por tanto, el rey ejerce el poder por delegaci贸n, pero esa delegaci贸n es irrevocable.
Sin embargo, es una soberan铆a con l铆mites. Ante todo, el soberano debe s贸lo buscar el bien com煤n, de lo contrario se transforma en un tirano. Por otra parte, tal soberan铆a no es absoluta, pues el monarca debe reconocer cierta autonom铆a y ciertos privilegios a la comunidad.

ambi茅n rechaza la teor铆a de las dos espadas, y sostiene una clara autonom铆a y distinci贸n entre Iglesia y Estado. El Papa s贸lo tiene un poder indirecto sobre el Estado, cuando los fines espirituales as铆 lo exijan.
Sigue los lineamientos de Vitoria en cuanto a la guerra justa y a la imposibilidad de una soberan铆a supranacional, pero sin embargo recuerda que por encima de las particularidades de los Estados, est谩 la unidad del g茅nero humano que engloba a todos los hombres sin distinci贸n.
Su doctrina de la soberan铆a residente en la comunidad con el derecho de elegir el r茅gimen que prefiera, tendr谩 repercusiones posteriores en la mente de los criollos que buscaban su independencia de Espa帽a. Su principal obra pol铆tica es De legibus, de 1612.